Siendo muchos los rasgos que nos diferencian, son más los que compartimos. Entre éstos, el proceso de gestación.
Los que hemos nacido dentro del término previsto y los prematuros, los varones y las mujeres, los asiáticos, los africanos, los europeos, los que hemos sido adoptados y los que no, ... con independencia de nuestra raza, de nuestra etnia, de nuestros países de origen, ... todos, absolutamente todos, hemos compartido la experiencia de haber permanecido un número determinado de meses en la misteriosa caverna de donde procedemos.
Igual en India que en la China, en Oriente Medio que en Europa o Sudamérica, el viaje a la vida comienza con una frenética carrera protagonizada por un número de espermatozoides que habitualmente ronda entre 200 y 400 millones, muchos de ellos inútiles para la procreación por carecer de la movilidad suficiente, ser anuros o presentar otras anomalías que son comunes en todas las personas, si bien en distinta proporción.
Una vez expulsados comienza el frenesí, y muchos de ellos atraviesan las trompas de falopio, provenientes del útero y en busca del óvulo, que será alcanzado por apenas unos 250 espermatozoides. De entre todos ellos, en alguna ocasión puntual sólo uno será capaz de atravesarlo y, quizás, de fecundarlo.
El final de esa larga travesía es sólo el inicio de la gestación. De la vida. De su hijo o de su hija. Y también -si nos lo permite, siquiera por esta vez- también de nuestra página web.
Sean ustedes bienvenidos. Y que tengan una feliz espera.
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